Los niños nacen sabiendo respirar. Si alguna vez has visto a un bebé dormir, habrás notado cómo su vientre sube y baja con cada respiración, de forma natural, suave, profunda.
Te invito a hacerte más consciente de tu respiración, de tu energía, de tu cuerpo y tu mente. A observar tus emociones, tus sensaciones, tus reacciones y tus elecciones.